martes, 24 de abril de 2012

Tuve una vez un sueño


“Tuve una vez un sueño”  Matin Luther King Jr.
En el que la administración fuera un instrumento con sus engranajes ajustados como un reloj.
En el que tanto empleadores como empleados mirasen hacia un mismo objetivo.
Donde las nuevas tecnologías fuese el punto de unión entre ciudadanos y administración
Donde los empleados mimasen a su clientela como la parte mas importante de su trabajo, prestando un servicio eficiente y ágil.
Donde los empleadores miraran a sus empleados como trabajadores que emplean su tiempo para un fin común que es el servicio al ciudadano.
Donde todos remábamos en el mismo barco, tanto empleadores, empleados y ciudadanos, pensando que la administración es algo suyo, que garantiza todos los servicios necesarios sin coste alguno para ellos.
En la que administración sea ejemplo a seguir por parte  de las restantes empresas, por su eficiencia y agilidad en la respuesta a los ciudadanos.
Tuve una vez un sueño….
Y al despertar...
Encontré una administración desajustada, donde los empleadores exigen un rumbo pero no ponen capitanes que gobiernen y miran hacia otro lado.
Donde los empleadores miran hacia una clientela mientras que los empleados han de atender a otra. Viviendo en dos mundos distinto y separados por un abismo entre ambos.
Donde las tecnologías, en la mayoría de los casos, brillan por su ausencia y más que un punto de unión suponen una barrera entre ciudadanos y administración, imponiendo unos protocolos difíciles de cumplir.
Donde los empleados miran al ciudadano con recelo, ya que este les ataca de  forma indiscriminada.
Donde los empleadores miran a sus empleados con desprecio, como vagos en vez de trabajadores, donde los empleadores emplean su tiempo en difamar a sus trabajadores y poner a la ponerlos como punta de lanza para justificar no prestar un servicio al ciudadano.
Donde cada uno rema hacia el sentido contrario de los demás, empleador, empleado y ciudadanos, pensando en el caso de los empleadores que la administración es algo suyo y que ni los empleados ni los ciudadanos tiene nada que decir.
Donde a la administración se le pone como ejemplo de mala gestión.
Tuve una vez un sueño….
Donde los empleadores manejan la administración como una “buena empresa”.
Donde la gestión de los recursos se hace de forma eficiente, no por siglas.
Donde se mima a su cliente interno, ya que se es consciente que son ellos y solo ellos los que producen los beneficios de la administración, el buen trato, la eficacia, la productividad en definitiva de prestar un beneficio a la ciudadanía.
Tuve una vez un sueño……. Y tú?