miércoles, 24 de septiembre de 2014

No cobro por lo que hago, cobro por lo que se


El ser humano, por naturaleza, ofrece una resistencia al cambio importante y mas si esta viene impuesta, no creáis que por que penséis distinto de los demás no llevéis razón, lo que quita la misma es la forma con la que se actúa para dar a conocer estas ideas.
Yo os puedo dar mi experiencia personal, y la verdad yo me muevo en un sector, la Administración, donde todo esto de  la gestión por compentecias, la fidelidad, compaginar vida familiar y laboral, aunque se le llena la boca de promulgar que es lo mas importante, bien poco se hace por ella.
Todo intento de crear equipo, consolidarlo y ponerlo en valor solo sirve para que los responsables entiendan que este equipo trabaja y por lo tanto hay que darle mas trabajo. No se entiende que un equipo motivado trabaja mejor.
Por eso digo que en mi sector la gestión por competencias queda aun lejos, mucho hablamos, los que intentamos que se implante, de la necesidad de la desaparición del “café para todos” y la necesidad de crear “políticas retributivas basadas en las competencias”.
No se entiende, sobre todo en este sector, que lo importante es la motivación del personal, en la actualidad mantener al personal motivado con una política retributiva justa, lo que no implica solo una subida salarial pura y dura sino también implica unos beneficios, que si bien no son monetarios, afectan de forma directa al confort del trabajador, y por lo tanto crean una fidelidad a la empresa que no se consigue solo con el salario.
Ahora por las redes sociales se esta empezando una campaña en la que se reivindica precisamente este tema:


“Únete a la campaña no regales tu trabajo:


No cobro por lo que hago, cobro por lo que se

Este lema, que puede parecer un poco presuntuoso, es la base de la gestión por competencia, cobrar por lo que sabes y como lo pones en practica dentro de tu organización.
La proactividad, la gestión por compentecias, la fidelidad, compaginar vida familiar y laboral, todo tan boga en la actualidad y que poco se hace para que sea realidad.
Yo sigo revindicando que las organizaciones, y en especial aquellas que se pagan con los impuestos, han de dar un giro, empezar a crear perfiles de trabajo que sean reales. No mirar a la persona y crearle el puesto, sino ver las necesidades de la organización y crear un puesto que cumpla con las expectativas, y luego cubrir ese puesto con aquella persona idónea para el.
Crear una política retributiva coherente con el mercado laboral actual y que implique que el trabajador quiera venir a trabajar con nosotros, no solo ya por que el salario es mejor sino porque las condiciones laborales y el trato a la persona haga de la empresa un lugar donde quieras trabajar.
Premiar la proactividad no ser solo seres que se ocupan de una parcela y no son capaces de llegar a los lugar que son necesarios, no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan decidiendo en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer, todo por los conocimientos que tenemos.
Aunar esfuerzos para compaginar la vida personal y la laborar, si el trabajador esta pensando en los problemas diarios que tiene como pretendes que rinda al máximo, piensa en facilitarle la vida personal y social y veras como aumenta su rendimiento, parte de esto se puede realizar con políticas retributivas adecuadas, introduciendo en la empresa guarderías, apoyos escolares, comedores, transporte…, en definitiva todo lo que facilite la vida personal del trabajador.
Una diferencia importante, a la hora de trabajar, es; “la Organización donde tengo que trabajar”, “la Organización donde quiero trabajar”. Esta sutileza en el lenguaje marca una diferencia muy grande en las organizaciones y el valor que la misma tiene en el mercado de trabajo y sus clientes.
“El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores”. Séneca (2 AC-65) Filósofo cordobes.